Millau – Belfort – Dresde. Un pasillo de árboles, una ducha relajante y un intento de asesinato.

Continúa el viaje. Ya que por desgracia tengo que ahorrar en tiempo (septiembre y varios proyectos se acercan), hago el paso desde Francia, Alemania y Polonia sobre todo por autovías.
Siento que es traicionar un poco la esencia de estos viajes, las autopistas son como los centros comerciales, vayas al país que vayas, son aburridamente similares. Las carreteras y calles secundarias sin embargo sin como las venas de un país. Especiales y diferentes, tienen la esencia de donde vayas y aunque puedan llegar a compartir un aburrido entorno, un mal clima o un tráfico horrible,  lo sientes como una experiencia diferente.
MILLAU-BELFORT
El viernes 26 salgo de Millau despues de empacar la tienda, una gélida ducha pero que viene genial para despertar y un frugal desayuno. 26€ de camping, la verdad para el uso básico que he hecho de las instalaciones bien me pudiera haber quedado en uno de 10€… pero vamos, no es un golpe para mi economía. La ruta transcurre sin mayor problema, reposto un par de veces de media, unos 50€ diarios aproximados. 8 horas de camino hasta Belfort,  cerca de la frontera con Alemania. Una hora antes de llegar, reservo en un B&B, se me había hecho algo tarde por el camino y no habían muchas ganas de montar y desmontar la tienda de campaña. Son 43€ bien invertidos cuando tienes un parking vigilado, una habitación con todas las pequeñas pero valorables comodidades y sobre todo, una relajante ducha. Después de una ligera cena todavía con los suministros que cogi a la salida, caigo muerto en la cama, seguro con un ojo ya cerrado según me recostaba y una sonrisa en la boca. Con qué poco se puede ser feliz!.
BELFORT-DRESDE
Salgo de Belfort camino a Dresde, en lo que habra sido la jornada más larga y monótona. 800 km casi únicamente de autopistas alemanas. Quería grabar el paso por la frontera para tener algo de contenido para vídeo,  pero muy tarde, pasi sin darme cuenta. Maldita confianza europea! con un cartel pequeño, sin ningún atasco, y como si pasaras apenas a otro barrio… Se me dibuja una sonrisa debajo del casco. Pensar que hace poco mas de 70 años estaban dinamitando el puente por donde estoy pasando… Durante el camino voy por interminables kilómetros de autopista rodeada de árboles, árboles y más árboles… parece el fondo de las caricaturas que se va repitiendo según los personajes avanzan. Resulta sorprendente también como los alemanes (en general) conducen con tanto cuidado por la velocidad. Teniendo en cuenta que en muchas autopistas no existe un límite, y te llegan a pasar coches que ni te da tiempo de ver la matrícula, en aquellas zonas donde sí lo hay la sensación es de respeto. Son personas ordenadas, eficaces y admirables. Llego a Dresde a un hostal con habitación compartida… solo por una noche el precio valía la pena (26€). Sin embargo lo que ahorras por un lado, lo terminas pagando con falta de sueño gracias a un concierto en fa menor de ronquidos. Con la necesidad de un buen descanso que tenía, nunca me había planteado el asesinato tan seriamente. Pero en fin!, obtienes lo que pagas… normalmente, no como ocurriria dos días después.

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