“Buen rollito”

Cuando tienes la suerte de poder viajar y conocer todo tipo de personas, derribas cada vez más estereotipos y tópicos que limitan tu forma de pensar. Uno de ellos es el de las bandas de moteros. Por lo general no es un colectivo que goce de muy buena fama, sobre todo gracias a la imagen heredada de películas, series y leyendas urbanas. Mitos e historias que todos han escuchado pero pocos vivido, y que nos hace tener cuidado cuando vemos un grupo de personas enfundadas en pantalones y chaquetas de cuero, gafas de sol, barbas y piercings por doquier. ¿Y a quién culpar?, no es una imagen que uno firmaría por ver todos los días al salir de casa. Pero hay que tener cuidado con esto, como con otras tantas cosas, una imagen bloquea nuestra cerebro reptiliano y activa un sistema de defensa ante algo potencialmente peligroso. Pero no, no tiene por qué ser malo. Y la gran mayoría de veces, me atrevería a decir. Gracias a mi experiencia personal absolutamente todos los grupos de moteros, sean más o menos acordes con el tópico del grupo, eran amables. Y esto no era por que tuviera la misma pinta, pues más de una vez el encuentro fue vistiendo "de civil". Todas las personas, más abiertas o cerradas, habladoras o calladas, alegres o más introvertidas comparten un placer por ir sobre dos ruedas que queda patente en cuanto intercambias dos palabras. Ese "buen rollo" es implícito, lo sientes, no te lo dan, e invito a cualquier persona que esté en una situación "poco común" en este entorno, que tenga esto en cuenta y que lo use. Creo que puede sorprender.

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